Instrumentos que migran, músicas que se transforman
El vallenato tiene un precedente fundacional de migración organológica: el acordeón diatónico llegó desde Alemania a las costas del Caribe colombiano en el siglo XIX, fue adoptado por músicos que nunca leyeron una partitura, y se convirtió en el alma de un género que hoy es Patrimonio Inmaterial de la Humanidad. El acordeón no fue inventado para el vallenato; pero el vallenato es impensable sin él.
La historia del Kramer DMZ 6000B es, en esencia, la misma narrativa con un siglo de diferencia. Un instrumento diseñado en Estados Unidos para un mercado de rock, fusión y virtuosismo técnico migró al Caribe colombiano en 1981, fue adoptado por bajistas que lo convirtieron en vehículo de un lenguaje melódico sin precedentes en el vallenato, y se quedó literalmente para siempre en esa música. Así como el acordeón cruzó el Atlántico y encontró su destino en las sabanas de Valledupar, el Kramer cruzó el hemisferio y encontró el suyo en los estudios de grabación de El Binomio de Oro.
En 1976, en Neptune Township, New Jersey, Kramer Guitar Corporation puso en el mercado instrumentos con mástil de aluminio forjado, insertos de madera para calidez al tacto, diapasón de Ebonol y una cabeza abierta —el icónico Tuning Fork headstock— que reducía peso sin perder rigidez.[1] La apuesta era radical: mientras Fender y Gibson construían sobre tradiciones de madera afinadas durante décadas, Kramer proponía un refuerzo metálico en sección “T” —el T-neck— documentado en la patente US4121492A, presentada el 15 de julio de 1976 por Dennis A. Berardi y Phillip J. Petillo.[2]
Para 1978, Kramer introdujo la serie DMZ —su línea Custom— con pastillas diseñadas específicamente por Larry DiMarzio.[3] Un año después, en la lista de precios efectiva al 1 de enero de 1979, el tope de línea absoluto era el DMZ 6000B: Limited Production, con electrónica activa DBL, las mejores maderas de la gama y un sistema de conmutación que ningún otro bajo de producción ofrecía en ese precio.[4]
El dato duro: anatomía del DMZ 6000B
El folleto de producto codificado C6000-6-79 es la pieza documental más importante para reconstruir la especificación de fábrica del 6000B.[5]
| Rubro | Especificación |
|---|---|
| Cuerpo | American black burl walnut + bird’s-eye maple |
| Mástil | Bolt-on aluminum (T-neck con insertos de madera) |
| Diapasón | Ebonol (material sintético; catálogo general + guía BlueBook) |
| Escala | 33.75" (857.25 mm) |
| Ancho en cejilla | 1 5/8" (41.28 mm) |
| Trastes / Inlays | 20 trastes / 9 inlays mother of pearl “crown design” |
| Pastillas | DiMarzio P Bass + Jazz Bass (PJ) |
| Electrónica | Activa — Sistema DBL |
| Controles | 2 volumen, 2 tono, selector 3 posiciones, 2 series switches |
| Afinadores | Schaller M-4 — Made In Germany |
| Puente | 2-way adjustable bridge |
| Dimensiones | L 44.5" × W 13.5" × D 1.625" |
| Producción | 1979–1982 (BlueBook of Guitar Values) |
La electrónica DBL: el factor invisible
Lo que elevaba al 6000B por encima de cualquier otro bajo de su gama no eran solo sus maderas o su mástil de aluminio, sino lo que ocurría entre las pastillas y el cable de salida. El sistema DBL Electronics, documentado en Beat Instrumental de octubre de 1980, describía un preamplificador activo con boost y cut de agudos (ganancia activa, no solo recorte pasivo), salida de baja impedancia —Impedor output— capaz de atacar cables largos sin pérdida audible, y una autonomía de batería de 350 a 400 horas.[6]
La combinación de pastillas DiMarzio PJ con preamplificación activa DBL producía una señal de baja impedancia con rango tonal extendido: los graves profundos del P Bass más la definición del Jazz Bass, con la posibilidad de esculpir activamente el timbre mediante los series switches (que alteraban la topología serie/paralelo de cada pastilla). Esta arquitectura electrónica le daba al DMZ 6000B una voz que cortaba cualquier mezcla sin ayuda externa.
De Neptune a Valledupar: el choque cultural
En 1981, según el testimonio del maestro Alcides “Chide” Torres en entrevista con Checho Díaz, tras cumplir compromisos laborales con El Binomio de Oro, Rafael Orozco y José Vásquez vieron un Kramer DMZ en una vitrina en Nueva York y lo compraron por 250 dólares.[7] Luego, cuando llegan donde Chide, Quévaz cuenta en tono jocoso que lo que más le encantó fue la cabeza en forma de “cachos”.
Lo que vino después fue una revolución silenciosa. Con ese instrumento se grabaron temas que redefinieron la función del bajo en el vallenato: “La Candelosa”, “El Negrito Sabrosón”, “El Parrandón”, la Puya vallenata de Lisandro Meza “Upa Ja” y otros títulos documentados en el testimonio de Torres.[7] Y no fue solo Quévaz quien dejó su huella en esas cuerdas.
Los cuatro bajistas del Kramer: una cofradía
Según el testimonio de Chide Torres, los únicos bajistas que grabaron con ese instrumento fueron cuatro: José Vásquez “Quévaz”, Luis Ángel “el Papa” Pastor, Manuel “Maño” Torres y el propio Alcides “Chide” Torres.[7] Cada uno aportó una dimensión distinta al sonido del Binomio a través del mismo instrumento.
Quévaz era visionario y, como hoy me atrevo a afirmarlo expresamente en esta investigación, merece el título de Jaco Pastorius del vallenato: un músico que entendió que el bajo no era un mueble rítmico sino una voz melódica capaz de dialogar de tú a tú con el acordeón de Israel Romero. Radio Nacional de Colombia lo sitúa como el innovador que impulsó ese diálogo melódico, expandió el rango tímbrico hacia frecuencias más brillantes y, según el contrabajista Santiago Botero, introdujo un lenguaje comparable al de figuras del jazz y el rock.[8]
Pero la grandeza de una revolución no recae solo en su iniciador. El Maño Torres, el Papa Pastor y Chide Torres tomaron ese mismo Kramer y lo llevaron a través de una discografía que definió una generación. Chide, quien hoy custodia el instrumento y lo describe como “mi adoración”, es tanto guardián como protagonista de esta historia: una verdadera reliquia viva del bajo vallenato.[7]
El Pilón, en crónica publicada tras el fallecimiento de Vásquez en julio de 2022, lo reconoce como “el hombre que partió en dos la historia del bajo vallenato”, con un apodo que le puso el propio Rafael Orozco.[9]
“La Candelosa” se convirtió con los años en pieza de estudio para bajistas, por su uso de “penqueo” —como llamamos al slap en el vallenato— y su diálogo con el acordeón.
— Radio Nacional de Colombia, julio 2022 / Terminología coloquial vallenataLa técnica de slap —ese golpe percusivo del pulgar contra la cuerda que define líneas de bajo icónicas en el funk, el jazz-fusión y el rock— tiene nombre propio en el argot del bajo vallenato: “penqueo”. Es un término coloquial caribeño que merece documentación propia y que será objeto de estudio más adelante en la serie de investigaciones de BDV.
Por qué el Kramer encajó en el vallenato
La pregunta organológica central es: ¿por qué un bajo de mástil de aluminio con electrónica activa se adaptó tan bien al formato vallenato? La respuesta está en tres factores técnicos convergentes.
Primero, la estabilidad del mástil de aluminio en condiciones climáticas extremas. Un instrumento que operaba en la costa Caribe colombiana —humedad relativa superior al 80%, temperaturas constantes por encima de 30°C— necesitaba un mástil que no se deformara. El T-neck con Ebonol era funcionalmente superior a cualquier mástil de arce o caoba convencional en ese contexto.
Segundo, la electrónica activa DBL con salida de baja impedancia. Las condiciones de amplificación en parrandas, casetas y festivales vallenatos de los 80 distaban de un estudio profesional. Cables largos, conexiones improvisadas, equipos compartidos: un bajo pasivo perdía brillo y presencia. La salida de baja impedancia del DBL mantenía la integridad tonal sin importar la cadena.
Tercero, la configuración PJ con conmutación serie/paralelo. El acordeón diatónico vallenato ocupa un rango frecuencial medio-alto denso; la percusión (caja, guacharaca) opera en el rango alto. El bajo necesitaba moverse entre un grave profundo y definido (P Bass, serie) y un timbre nasal y cortante (Jazz, paralelo). El 6000B ofrecía exactamente eso.
Cuatro ejemplares documentados, una investigación todavía abierta
En el mapa colombiano del Kramer DMZ 6000B, dos nombres han estado presentes desde hace tiempo en la memoria y en la conversación especializada: el instrumento asociado a Chide Torres, ligado al histórico recorrido del Binomio de Oro, y el ejemplar conservado por el maestro Crispín “Polacho” Soto, una de las figuras cardinales del bajo vallenato.[7] A ese núcleo inicial se suma ahora un segundo hallazgo reciente: un Kramer DMZ 6000B en posesión del maestro Luis Ángel “El Papa” Pastor, cuya sola existencia —respaldada por registro fotográfico— amplía el inventario conocido del modelo en Colombia. Y a ese panorama se añade, como cuarto ejemplar, el instrumento identificado en manos del maestro Iván Calderón, llegado por una ruta de gestión y restauración que le da una densidad histórica propia al caso.[10]
El primer bajo corresponde al instrumento del Binomio de Oro, adquirido en Nueva York en 1981 y actualmente en posesión de Chide Torres.[7] El segundo ejemplar pertenece al maestro Luis Ángel “El Papa” Pastor, y entra al expediente bajo una condición distinta a la de los demás: su procedencia específica aún no ha podido ser reconstruida, pero su existencia queda documentada a partir de una fotografía del instrumento facilitada a la investigación. El tercero pertenece al maestro Polacho Soto, cuya sola tenencia del modelo confirma que el Kramer DMZ 6000B no fue una anomalía aislada dentro del ecosistema vallenato, sino un objeto que alcanzó a insertarse, aunque de manera excepcional, en manos de protagonistas mayores de su desarrollo musical. El cuarto ejemplar, llegado por una ruta distinta pero igualmente reveladora, fue gestionado por Ausberto “Tico” Flórez, restaurado por el luthier y bajista Stiven Castro De La Rosa, y finalmente entregado como regalo al maestro Iván Calderón, en una escena que reunió también al maestro Óscar Tilano, bajista de Jorge Celedón.[10]
El valor de este conjunto de cuatro instrumentos es doble. Por un lado, amplía el inventario conocido de bajos Kramer DMZ 6000B en Colombia y refuerza la hipótesis de que su presencia en el país, aunque escasa, tuvo una resonancia mucho más profunda de lo que podría sugerir su rareza numérica. Por otro, enlaza cuatro trayectorias que atraviesan distintas etapas del bajo vallenato: la del Binomio de Oro, la de “El Papa” Pastor, la de Polacho Soto y la de Iván Calderón. Vistos en conjunto, estos cuatro ejemplares no solo representan piezas difíciles de encontrar; representan también nodos de transmisión estética, técnica y simbólica dentro de la historia del sonido vallenato. Y metodológicamente, el caso del bajo de Pastor abre una categoría particular dentro del expediente: la del ejemplar cuya existencia se fija primero por la vía del soporte visual, antes de que pueda reconstruirse su historia completa.
La investigación, sin embargo, permanece decididamente abierta. Que hoy puedan documentarse cuatro ejemplares no significa que el universo esté definitivamente cerrado ni que no puedan aparecer otros en el futuro. Significa, más bien, que el caso ha alcanzado un nuevo umbral de solidez: ya no se trata de una intuición sostenida por referencias dispersas, sino de una línea de investigación que empieza a mostrar continuidad, conexiones verificables y una red creciente de protagonistas cuya memoria permite reconstruir la ruta de uno de los instrumentos más singulares que haya tocado el bajo vallenato. Quedan preguntas abiertas —la procedencia del bajo de Luis Ángel Pastor es la más inmediata—, y esas preguntas son parte del valor del expediente, no una debilidad.
En ese avance, el aporte de Tico Flórez resulta decisivo. Su testimonio no solo ayuda a precisar la procedencia y la gestión del cuarto bajo, sino que inserta esa operación dentro de una cadena humana de confianza, oficio y transmisión entre músicos cercanos al núcleo de Jorge Celedón. A ello se suma la contribución de Stiven Castro De La Rosa, cuyas fotografías y cuya documentación parcial del proceso de restauración aportan un nivel de soporte material poco frecuente en este tipo de rastreos. Y, en el caso del bajo del maestro Luis Ángel Pastor, la fotografía del instrumento cumple una función análoga: incluso antes de poder reconstruir su historia completa, el registro visual lo fija en el archivo y lo sustrae del olvido. En investigaciones como esta, donde los instrumentos viajan entre escenarios, estudios, ciudades y generaciones, esos registros no son un detalle menor: son la diferencia entre la anécdota y el archivo.
Contexto global: ¿quién más tocó un DMZ 6000?
El Kramer DMZ no fue un bajo oscuro de segunda línea. En octubre de 1980, Beat Instrumental publicó una lista de endorsers que incluía a Neil Murray (Whitesnake), Trevor Bolder (Uriah Heep, quien usaba un DMZ 4000 modificado a fretless), Dave Markee (banda de Eric Clapton) y John Deacon (Queen).[11]
Un nombre merece atención especial: Mike Rutherford de Genesis. Rutherford utilizó una Kramer DMZ-3000 negra durante la era de Smallcreep’s Day (1980) y probablemente en las sesiones de Duke.[12] Genesis es una de las bandas fundamentales del progressive rock, un género donde el virtuosismo instrumental no es adorno sino estructura —donde cada músico debe ser capaz de ejecutar líneas técnicamente complejas con precisión quirúrgica. Esa misma exigencia de virtuosismo es la que Quévaz, el Maño, el Papa Pastor y Chide introdujeron en el vallenato a través del bajo: no solo tocar, sino dialogar, improvisar, hacer del instrumento una voz protagonista. La conexión entre el prog rock y la revolución del bajo vallenato no es metafórica —es una ventaja técnica real que estos músicos trajeron a un formato que, hasta entonces, asignaba al bajo un rol subordinado.
La evidencia más sólida de uso del 6000B en grabación proviene de Japón: en los créditos de Make Up City de Casiopea (grabado julio-septiembre 1980, publicado 21 de noviembre), se acredita a Tetsuo Sakurai el uso de un “Kramer DMZ-6000B”.[13] Además, Guitar World documenta que un “1978 Kramer DMZ 6000 bass” fue usado por Bill Wyman en sesiones de The Rolling Stones y proyectos solistas.[14]
Jazz-fusión japonés, prog rock británico, rock clásico, vallenato colombiano: el DMZ 6000 fue una herramienta de élite que encontró nichos que, en la superficie, no tenían nada en común. Lo que los conecta es la exigencia técnica.
El legado en la Generación X
La “Generación X” del vallenato —esa camada de músicos que grabó entre finales de los 70 y toda la década del 80, antes de la masificación del bajo de 5 cuerdas y la producción digital— definió un canon sonoro que sigue siendo referencia.
“La Candelosa”, publicada el 2 de diciembre de 1986 en el álbum El Binomio de Oro 1986 con composición acreditada a Israel Romero,[15] no es solo una canción: es un documento sonoro donde se puede escuchar la convergencia de la ingeniería de Neptune con la ingeniería musical del Caribe. La línea de bajo de esa pieza —con su penqueo, su diálogo con el acordeón de Israel Romero, su audacia rítmica— fue posible porque existía un instrumento capaz de entregarla: un bajo con la estabilidad mecánica para mantener la afinación en el calor del Caribe, la electrónica activa para cortar a través de la mezcla, y la versatilidad tonal para funcionar como voz melódica y no solo como cimiento armónico.
Según el testimonio de Vásquez recogido por Radio Nacional, él y “el Maño” Torres aportaron al tema sin una directriz externa: la innovación vino de los propios instrumentistas.[8] El bajo no fue un accesorio del arreglo; fue un coautor del sonido.
Así como el acordeón migró desde Alemania y se convirtió en el alma del vallenato, el Kramer DMZ migró desde New Jersey y se convirtió en su “Partner” fundamental. Ambos viajaron. Ambos se transformaron. Ambos se quedaron para siempre.
— Tesis editorial, BIG DATA VALLENATAEl Kramer DMZ 6000B no aparece en las historias oficiales del vallenato. No sale en los homenajes televisivos. Pero su frecuencia —literalmente, las ondas sonoras que produjo en manos de Quévaz, del Papa Pastor, del Maño Torres y de Chide Torres— está grabada para siempre en los discos que definieron una era. Es, en el sentido más riguroso del término, el Santo Grial del bajo vallenato: un objeto escaso (dos ejemplares conocidos en Colombia), con proveniencia documentada, cuya existencia alteró el curso de una tradición musical.
Cronología cruzada
Referencias y evidencia documental
- [1] Vintage Guitar Magazine, “Kramer Aluminum-Neck Basses” (Willie G. Moseley, ene 2013). vintageguitar.com. Reverb, “Travis Bean, Kramer & the Rise of Aluminum Neck Guitars”. reverb.com.
- [2] Patente US4121492A, “Reinforced neck for stringed musical instruments” (Berardi, Petillo; prioridad 15-jul-1976, otorgada 24-oct-1978). Google Patents.
- [3] Vintage Guitar: introducción de la serie DMZ en catálogo 1978 con pastillas DiMarzio. vintageguitar.com.
- [4] Catálogo/lista de precios Kramer, “Effective January 1, 1979”: modelos DMZ 4000/4001/5000/6000B. Escaneados en TalkBass. talkbass.com.
- [5] Folleto de producto DMZ 6000G/6000B, código C6000-6-79. TalkBass.
- [6] Beat Instrumental (UK), octubre 1980: reseña DMZ-6000G/B y DBL Electronics. worldradiohistory.com.
- [7] Testimonio de Alcides “Chide” Torres en entrevista con Checho Díaz (YouTube); conversas con Ausberto “Tico” Flórez y Stiven Castro De La Rosa; hilo conductor de investigación (Miche Molina). youtube.com.
- [8] “¡Suéltame los cañones, Quévaz!”, Radio Nacional de Colombia, 24-jul-2022. radionacional.co.
- [9] “Quévaz, el hombre que partió en dos la historia del bajo vallenato”, El Pilón, 20-jul-2022. elpilon.com.co.
- [10] Conversas con Ausberto “Tico” Flórez y Stiven Castro De La Rosa (hilo conductor); dato sobre regalo de Jorge Celedón a Iván Calderón y presencia de Óscar Tilano. Registro de transacción a través de cuenta en Reverb. reverb.com.
- [11] Beat Instrumental oct 1980: lista de endorsers Kramer. Investigación Kramer DMZ6000B - Miche (doc. adjunto).
- [12] Mike Rutherford y Kramer DMZ-3000: Genesis Gear Revelation Wiki. Investigación Kramer DMZ6000B - Miche.
- [13] Créditos de Make Up City (Casiopea): Tetsuo Sakurai con “Kramer DMZ-6000B”. Discogs release 18765985; Wikipedia. discogs.com.
- [14] Guitar World: subasta Julien’s Auctions; “1978 Kramer DMZ 6000 bass” de Bill Wyman. guitarworld.com.
- [15] “El Binomio de Oro 1986” — entrada enciclopédica con fecha (2-dic-1986) y tracklist. Wikipedia.